Esta impresionante pieza del Musée Cernuschi es una Cabeza de Bodhisattva esculpida en mármol blanco, una piedra característica de los escultores de la provincia de Hebei, en China.
La escultura se identifica como un bodhisattva (un ser que busca la iluminación para ayudar a otros) debido a los ornamentos en su peinado y los mechones de cabello sueltos. Presenta una ūrṇā (un pequeño círculo o protuberancia) en la base de la frente, un signo de visión espiritual y uno de los rasgos físicos distintivos de los seres iluminados. A pesar de los daños en la nariz y los labios, el rostro mantiene una profunda sensación de paz. Esto se logra mediante los párpados entrecerrados, que sugieren un estado de meditación profunda y retiro del mundo exterior.
El uso de mármol blanco es notable, ya que permite un acabado suave que resalta la serenidad del rostro. Es una pieza de tamaño monumental, lo que indica que originalmente formaba parte de una estatua de cuerpo completo casi a escala real o mayor.
Por sus rasgos estilísticos, se asocia con el florecimiento de la escultura budista en el norte de China, probablemente de finales del siglo VI o principios del VII (dinastía Sui o inicios de la Tang).

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