"Desde su traslado al Capitolio en 1486, los pies del coloso de mármol de Constantino han asombrado a los visitantes por su impresionante tamaño (más de 2 m). El emperador no llevaba sandalias ni botas: iba deliberadamente descalzo para parecerse más a un dios. Los pies, trabajados desde el principio en dos piezas separadas, adoptan distintas posiciones. El izquierdo tiene el talón levantado y sugiere una postura hacia atrás para la pierna (dispersa); el otro apoya toda la planta en el suelo y se completa con otros dos fragmentos pertenecientes a la espinilla y la rodilla. La pierna derecha puede, por tanto, reconstruirse en pose adelantada y descubierta para la mitad inferior. Salía de un manto ricamente drapeado, por lo que se supone que estaba hecho de láminas de bronce dorado o incluso de estuco pintado, hipótesis esta última poco creíble. El coloso se mantenía en pie gracias a un gran número de clavijas y barras metálicas, una especie de andamiaje que mantenía unidos los distintos componentes. Debido a su carácter polimaterial, necesitaba un mantenimiento constante".
"Los dos pórticos contrapuestos y el amplio espacio abierto albergan notables ejemplos de escultura romana.