El incensario de bronce (conocido en Japón como kōro), con forma de dragón, que está casi en el vestíbulo del Museo Cernuschi es una de las obras más llamativas y perfectas -al menos para el que esto escribe- de todo el museo.
Fue realizada por el artista japonés Kimura Toun, un reconocido maestro fundidor de la era Meiji, durante el periodo Edo (probablemente finales del siglo XIX). Se trata, como he mencionado antes, de un incensario (kōro) en el que el cuerpo del dragón sirve como recipiente y el humo del incienso suele salir de forma evocadora a través de su boca abierta.
En la cultura asiática, a diferencia de la occidental, el dragón es un símbolo de buena fortuna, de energía vital y de soberanía sobre los elementos de la naturaleza, especialmente el agua y las nubes.
La pieza destaca porque fue realizada con un increíble nivel de detalle tanto en las escamas como en la expresión dinámica de la criatura, lograda mediante la técnica de fundición a la cera perdida, que permite una gran flexibilidad en los detalles realistas.
Los jarrones a los lados son de estilo cloisonné, una técnica de esmaltado sobre metal muy popular en las dinastías chinas y el periodo Meiji japonés, que complementan la opulencia de la sala.
Fotos: Javier Nebot
